Misión de Boroa
Entonces firmaron ese pacto. Y Juan de Dios Neculman dijo: “Así como tenemos este compromiso, que me mande educador para que mi gente sepan leer y escribir”. Y de ese compromiso llegó la Misión que tenemos en Boroa.
El cacique Ancan dijo: “Yo tengo tierra. Yo les voy a dar tierra adonde lleguen los sacerdotes, adonde lleguen los educadores”. 120 hectáreas donó. Misión de Boroa: Ahí llegaron los Padres. Después llegaron las monjas.
Llegó el día en que tenían que traer a los Padres. Llegó un werken pidiendo una yunta de bueyes y una lasta (1) para ir a buscarlos. De Angol dicen que trajeron a esos sacerdotes.
Le tocó ir a Ñancupil, el papá de Wete. Era un muchacho joven, dicen, en ese tiempo. Le prepararon una yunta de bueyes, de esos indianos que parecían búfalos.
Y todavía estaba la lasta en que trajeron a los Padres, los antiguos. : Un gancho de palo bien arreglado, así tan grueso, más o menos. Como reliquia lo tenía mi tío Wete Ñancupil. “Con esta lasta se trajo a lo Padre, maje”, me decía. “Fey, tvfa mew ta yegemey ta pu Padre. Yemey ta ñi caw em (2)”, decía.
¿Cómo pasaron los ríos? Eso me pregunto yo. Cuando no había puente y había que pasar tanto río. ¿Habría lancha? ¿Habría balsa? ¿Qué sería lo que arreglaban los antiguos? Dicen que anduvieron varios días. Este caballero (Wete) dicen que puros libros fue a cargar, amarrados en la lasta y a la rastra. ¡Cuántas lastas fueron! ¡De distintos lugares, los cacique principales...! Acarrearon todas las cosas, todo lo necesario que tenían los Padres.
Y ahí venían los sacerdotes viajando. De a poco venían, hasta que llegaron a ese lugar, Boroa, y se posesionaron.
La Misión de Boroa actualmente existe. Ese terreno fue donado por un cacique, para darle educación perpetuamente gratis a los mapuche. Los sacerdotes, apenas murieron los cacique, empezaron a cobrar. ¿Qué le parece?
(1) Actualmente es un medio para transportar las herramientas de labranza, formada por una gruesa rama con forma de Y.
(2) "Eso, en esto trajeron a los Padres. Fue a buscar mi padre.”
Relato de Pablo Quintupill entregado a Erwin Quintupill.
2 comentarios
Claudio castro -
guise -